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El equilibrio ideal.


Aunque la tradición del maridaje contempla solo vino,usar destilados para acompañar la comida es una tendencia en constante crecimiento.

Seguramente la mayoría de nosotros ha escuchado sobre el maridaje, que es el acompañamiento de vino con algún menú especial para complementar los alimentos, sin embargo, actualmente muchas personas han comenzado a tomar el gusto por realizar esta actividad pero con algún tipo de bebida destilada.

Ya sea con mezcal, tequila, vodka o alguna otra bebida similar, no debe perderse el enfoque original de crear un balance entre bebida y alimento, aunque un factor importante a considerar es el grado de alcohol que pueda tener la bebida no quiere decir que sea un impedimento el realizar dicha experiencia.

Posiblemente se deba al grado de alcohol que tiene cada bebida lo que motiva a dedicar un alimento en específico para hacer un buen maridaje con un destilado, por ejemplo, el vodka con el caviar, el mezcal con un buen chocolate, o bien, el tequila como aperitivo (en el caso del reposado) o como complemento de un postre para un añejo o extra añejo.

No se debe perder la atención de entender que al ser un producto destilado y con un grado elevado de alcohol, en comparación con un vino, las reacciones físicas que puede tener la persona son diferentes pues si no se sabe administrar la cantidad adecuada a beber puede que se pierda sensibilidad en las papilas gustativas, lo que resultaría en perder el placer por el sabor de la comida.

Es verdad que muchas personas creen que las tradiciones, como el maridaje con vino, no deberían ser modificadas, no obstante, existen muchas otras comunidades que cada vez están interesadas en probar experiencias diferentes y, por supuesto, con las bebidas de su preferencia. Por esta razón es necesario enfatizar las consideraciones que pueden influir al momento de probar experiencias fuera de lo tradicional.

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